Guns N’ Roses - Sweet Child O’ Mine

Los alborotadores desarman a cualquiera, mostrando su faceta reflexiva.

Con la singular introducción de Sweet Child O’Mine , el tercer single de Guns N’ Roses, comenzó como una broma del primer guitarrista Slash al calentar con el baterista Steven Adler. El hipnótico y repetitivo estribillo impresionó al guitarrista Izzy Stradlin, el bajista Duff McKagan y a Axl Rose. Este último proporcionó el toque final, un poema a su futura esposa. 

Para ser un destacado alborotador, Rose pone en esta canción dosis de sinceridad cuando declara que odiaría mirar a su amada a los ojos “y ver una onza de dolor”. El público desafortunadamente escuchó muy poco del solo de Slash, que bendice el largo final de la versión extendida de la canción en el exitoso álbum Appetite For Destruction. En un movimiento que enfureció a la banda, Geffen Records, preocupado por los prospectos comerciales de un single de más de 5 minutos, recortó a 90 segundos la canción. Reducida o no, no se trataba únicamente de una power ballad. Ahora una movida comercial estereotipada de los loqueros duros, sino algo con un sentido más elegante, su pathos remachado por el suspiro en “Where do we go from here?”. 

Llegó al número uno de las listas en Estados Unidos el 10 de septiembre de 1988, hecho que animó a Rose a componer la balada “November Rain”, el épico tema central de 9 minutos de su doble álbum lanzado simultáneamente de 1991.